Lo último de TAG Heuer cuenta una historia de asfalto y velocidad, de esas que protagoniza de vez en cuando junto al conocido fabricante de deportivos alemán Porsche, con el que mantiene una relación de décadas y una alianza estratégica oficial desde 2021. La historia arranca en el Rally de Montecarlo, una de las pruebas más esperadas del Campeonato Mundial de Rally, que se disputa desde 1911. Fue allí donde debutó, en 1965, el emblemático Porsche 911, que se había presentado por primera vez en el Salón IAA de Fráncfort de 1963 y que se lanzó al mercado en 1964.
El coche que participó en tierras monegascas, con el número de salida 147, fue un cupé color rubí nuevo que se basaba en un automóvil de carretera ligeramente modificado que en principio no estaba destinado a la competición, pero al que dotaron de lo necesario para competir. Eso incluía los instrumentos de cronometraje de la marca Heuer (predecesora de TAG Heuer), que desarrolló dispositivos como cronógrafos montados en salpicaderos para carreras como las 24 Horas de Le Mans.

En enero de 1965, la nieve que cubría el sur de Francia no puso las cosas fáciles a los pilotos Peter Falk y Herbert Linge, a los mandos de aquel Porsche 911 ‘147’. Tuvieron que emplear una brújula y su equipo de cronometraje para guiarse ante la escasa visibilidad de la pista. Aún así, obtuvieron el quinto puesto en el Rally de Montecarlo, y allanaron el camino para los futuros triunfos de Porsche en los rallies, como las victorias en el mismo Rally de Montecarlo de 1968, 1969 y 1970.
Inspirándose en el cronómetro de salpicadero Heuer del Porsche 911 ‘147’, TAG Heuer lanza ahora el Carrera Chronosprint x Porsche Rallye de 42 mm de diámetro y 14,9 mm de grosor, una nueva versión del que presentó en 2023. Hay dos iteraciones inéditas del modelo: una en acero de edición limitada a 911 unidades y otra en oro amarillo macizo de la que solo se fabricarán 11 piezas.

Con la esfera negra, su acabado evoca el efecto brillante de la carrocería del coche original, y sus marcas en tono beis hacen referencia al volante. En cuanto a las líneas rojas de la parte derecha del realce, son una representación gráfica de la velocidad.
Éste es el segundo reloj impulsado por el calibre automático TH20-08 Chronosprint, un cronógrafo que ofrece una reserva de marcha de 80 horas. Gracias al cristal glassbox del anverso y del reverso se puede admirar ese movimiento, al que aporta energía un rotor en forma de volante de Porsche.

Para ajustarlo a la muñeca, la versión de acero (de 10.050 euros) se vende con un brazalete y una correa adicional de piel perforada negra con pespuntes beis, y la de oro (24.200 euros), con esa misma de piel negra más otra de piel de becerro perforada marrón claro. Ambos relojes prometen ser los reyes de la carretera.