Dicho de esta manera parece que para ser padre primero hay que tener huevos. Y, bueno, tampoco vamos a decir que no. Pero sólo queremos saber por qué huevos y no zanahorias, por ejemplo. Y la respuesta está en el campo. Aprovechando el Día Mundial del Huevo, recuperamos este refrán.

Y en Tapas, que para eso vamos a ser nosotros los encargados de contártelo.

Lo primero que tenemos que decir sobre el tema es que es un refrán popular español pensado más para niños que para mayores pero, ¿por qué?

Básicamente porque para dar con la comprensión fidedigna del dicho tenemos que remontarnos a todos esos años de hambre que nuestros antepasados vivieron por guerras y falta de materias primas y medios económicos. Guerras civiles y mundiales pueden ser los escenarios perfectos para ubicar el refrán Cuando seas padre comerás huevos, aunque su origen está muchos siglos atrás en las mismas situaciones.

Tiempos en los que las familias más pobres no tenían medios con los que sobrevivir y las más pudientes, con suerte, contaban con un par de gallinas con las que abastecerse.

El huevo o los dos huevos que esas gallinas ponían al día se reservaba para el padre, el cabeza de familia, el mismo que salía cada mañana a trabajar el campo y se suponía que era el que más aporte energético y proteico necesitaba.

Un refrán que las madres decían a sus hijos cuando el hambre les apretaba y las criaturas pedían huevos a sus madres. Una forma de las madres de decir a sus hijos “cuando seas padre y tengas que salir al campo a trabajar para mantener a tu familia, entonces, comerás huevos”.