De cura para la malaria a ser la bebida de moda

¿Sabes de qué combinado estamos hablando? Puede que seas un gran fan de ella y que desconozcas su curioso origen.

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En el siglo XIX se descubrió que la quinina, presente en la corteza de la planta cinchona, tenía propiedades curativas contra la malaria, infección que en ese momento estaba muy extendida en África y Asia. Era este el compuesto más empleado en el tratamiento de esta enfermedad.

En 1870, la producción de jarabes medicinales comenzaron a vivir un periodo de auge en las farmacias anglosajona y Johann Jacob Schweppe, un joyero de origen alemán residente en Ginebra que había inventado el sistema de introducir burbujas de dióxido de carbono en el agua envasada en botellas y que, además, tiempo después fundó la primera compañía en comercializar agua con gas y sodas de frutas; aprovechó la oportunidad para incluir la quinina en la soda carbonatada de naranja. ¿El resultado? La  tónica, una bebida que, además de refresco, tenía la propiedades de un medicamento para combatir el paludismo.

Existen varias versiones del origen del nacimiento del ‘gin tonic’ pero, una de las más extendidas, es la teoría en la que los soldados británicos desplazados a la India que sufrían o podían estar expuestos a la malaria empezaron a mezclar tónica con la ginebra para poder mejorar el sabor de la primera ya que les resultaba muy amargo.

No tanto con el objetivo de disfrutar de un cóctel sino de disfrazar el amargo sabor de la quinina cuya ingesta se pensaba que curaba la malaria con la ginebra. Esta es una de las versiones más conocidas del inicio del gin tonic, combinado que, en poco tiempo, fue famoso en todo el mundo y que actualmente lidera los primeros puestos de bebidas.