Las penas, con ‘sushi’ pasan

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Historias sencillas se desarrollan con humor y melancolía alrededor de la barra de moda, la de la serie Midnight diner: Tokyo stories.

Cuando acaba el día y la gente se va a casa empieza mi día. Mi restaurante abre a medianoche y cierra a las 7 de la mañana. Lo llaman restaurante de medianoche. Sopa de miso con cerdo, cerveza, sake y shochu.Eso es lo único que hay en el menú, pero hago lo que me pidan los clientes siempre que tenga los ingredientes. Esa es mi política”.

Con este monologo existencialista y música de Tsunekichi Suzuki comienza cada capítulo de Midnigth diner: Tokyo Stories. Basada en el manga seinen (para adultos) de Yaro Abe Shinya shokudô, cuenta la intrahistoria de un pequeño restaurante situado en un callejón anónimo por el que van desfilando personajes singulares de la noche tokiota: prostitutas, actores porno, taxistas, jugadores profesionales de mahjong o locutores de radio se suceden sin solución de continuidad en cada uno de los 10 episodios de la primera temporada producida por Netflix, en una suerte de inmersión antropológica en las tripas del carácter nipón a través de una receta. Si esperas encontrar sushi, sashimi o cualquiera de los hits de la cocina del sol naciente que ha triunfado en los países occidentales, reprime ese reflejo pavloviano. En la barra de esta pequeña izakaya lo que se lleva son los clásicos de la cocina popular japonesa: tan-men (sopa de fideos con verduras, tonteki (cerdo salteado), tortilla de arroz… Preparaciones proustianas, sencillas y sabrosas que dan título a cada capítulo. En realidad una excusa para que los personajes den rienda suelta sus obsesiones o se enfrenten a sus problemas bajo la atenta mirada de ‘el Maestro’, un cocinero de aspecto patibulario y corazón de oro a medio camino entre Platón y Freud. Hierático, reservado y casi siempre silencioso, el Maestro escucha, aconseja o reconduce con pequeños gestos las vidas de sus clientes hacia un final feliz con la comida como excusa. La paternidad responsable, la muerte de un ser querido o qué pasará con mi colección de porno cuando fallezca se van alternando por la pantalla entre la melancolía y el humor surrealista frente a un plato caliente, una cerveza o un trago de shochu (aguardiente de arroz).

Tokyo Stories no es la primera adaptación del exitoso manga original (más de 5 millones de copias vendidas) a la pequeña pantalla. Tres temporadas en Japón, una versión coreana y dos películas dan cuenta del éxito de las historias de Yaro Abe en Asia. Las autoridades sanitarias recomiendan disfrutarla con el estómago bien lleno, puede provocar repentinos ataques de  hambre del tamaño de Tokio.