«La salsa picante me hace ser honesta» comenta entre lágrimas de fuego la recién ganadora de un Grammy -por mejor dúo musical por la canción Die With A Smile junto a Bruno Mars- e icónica cantante cuya trayectoria ha dejado huella en la historia de la música del siglo XXI, desde sus comienzos cantante en bares y clubes de Nueva York. Lady Gaga (Nueva York, EE.UU, 38 años) ha sido la nueva invitada en enfrentarse a las diez alitas de la muerte del programa Hot Ones de First We Feast y las ha superado casi sin beber agua -al menos hasta la alita ocho-.
Para apagar el fuego de su garganta, la también actriz y productora musical contaba algunas experiencias y confesiones que existen dentro de su recuerdo en la industria musical. Desde su banda del instituto con la que hacía versiones de classic rock, Marc and Pulsifer, hasta cómo compuso la letra de I Was Born This Way en diez minutos.
Comenzó muy segura de sí misma diciendo que «era una declarada fan de la comida spicy«, sin embargo, no lo quiso decir muy alto por si acaso estos mordiscos de fuego la superaban y más tarde «se fueran a burlar de ella por redes sociales». Con la confesión de: «no puedo parar de mirarlas», comenzó la batalla entre la cantante con 13 premios Grammy y las alitas vegetales picantes, cada una mucho más picante que la anterior. Su favorita fue la primera, cuyos toques a limón y aceite de aguacate la dejaron muy buen sabor de boca, pero el fuego solo estaba por comenzar.
La experiencia continuó con poca agua -ya que dijo que quería ser una baddie y aguantar lo máximo posible sin beber-, con una cata de los ingredientes de cada salsa y con muchas memorias desbloqueadas, como cuando fue camarera en Palma en Cornelia Street o cuando machacó una pechuga de pollo con una sartén en un episodio culinario con Allan Carr, excusando esta técnica tan peculiar con » es algo muy italiano de hacer».
La tranquilidad se rompió en el momento que hincó el diente en la alita ocho, la que describió como «puro fuego», a partir de ese momento el agua y la leche entraron mucho más en escena y hasta se convirtieron en coprotagonistas. Sin embargo, Gaga consiguió «poner la música en la habitación» y rememorar aquellos momentos jóvenes tan icónicos de la cantante de Poker Face, cuando su día a día consistía en aparecer con un vestido de carne de res en la alfombra roja.
Superada la última alita, Lady Gaga remarcó que no se había rendido ni en sus momentos más bajos en la industria musical ni con el picante de estos diez deliciosos diablos, añadiendo que «sigue sintiéndose como una niña a la hora de componer y escribir canciones» y la noticia de que su nuevo álbum Mayhem estará disponible pronto.
«¿Alguna vez te has puesto malo haciendo esto?» -suena entre los créditos y las carcajadas del presentador Sean Evans y del equipo detrás de las cámaras-.