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El 35º presidente de los Estados Unidos no tenía las mismas preferencias en cerveza que la mayoría de la sociedad. Le gustaba la Heineken helada, una bebida alcohólica importada que para su época era muy inusual y aún no se había convertido en un elemento básico de los estadounidenses.
Durante su presidencia, las cervezas importadas estaban consideradas así una auténtica rareza en una industria liderada por marcas estadounidenses como Anheuser-Busch, Schlitz, Pabst y Miller y/o cervezas rubias nacionales consumidas por los americanos. Sin embargo, en los años siguientes, la popularidad de Heineken creció hasta que el país adoptó la cultura cervecera mundial.

Pero, ¿por qué JFK bebía esta ‘rara’ importación holandesa? los orígenes de su amor por la Heineken son un verdadero misterio. Lo que sí se sabe con certeza es que el ex presidente disfrutaba con frecuencia de estas botellas verdes, ya fuera en reuniones de la Casa Blanca como en momentos privados de ocio.
Más allá de la cerveza, Kennedy también era un gran fan de los cócteles, especialmente a los daiquiris y bloody marys, mientras que otros presidentes estadounidenses tenían sus propias bebidas: George Washington bebía cervezas oscuras, Andrew Jackson era aficionado al whisky, y Ronald Reagan amaba el vino.