La comida italiana que un italiano nunca comería

Puede que eso que con tanta seguridad consideras parte de la gastronomía italiana no lo sea. Echa un vistazo a la guía de fallos más comunes al degustar las recetas de este país en España. ¡Ay si se entera la 'nonna'!

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Si eres un apasionado de Italia, su cultura y, por supuesto, su gastronomía, deberías saber cuáles son algunas de las “salvajadas” culinarias o errores más comunes que los españoles cometemos con el recetario italiano y que ellos jamás permitirían. Toma nota para obtener tu P.A. (progresa adecuadamente) ‘italianini’ si quieres ser todo un experto.

La verdadera pizza jamás puede considerarse ‘fast food’ ya que se elabora con productos frescos, sin conservantes y en el momento. La pizza con piña no existe en Italia, es más, esta exótica mutación nació en los Estados Unidos y, para muchos, debió quedarse allí para siempre.

La masa muy gruesa y dura hasta el punto de necesitar un cuchillo es incompatible con la receta una pizza bien hecha. La verdadera masa debe ser fina. Este plato es comida tradicional y, la mejor manera de disfrutarlo, es con las manos. ¡Fuera cuchillo y tenedor! Por supuesto, siempre se debe pedir una pizza por cabeza. Cada vez que un grupo la pide para compartir golpeas duramente un alma italiana.

El cappuccino sólo en el desayuno. Claro que los italianos toman café a lo largo del día, pero la especialidad del cremoso cappuccino sólo para desayunar. De lo contrario, sería algo así como tomar, aquí en España, en el almuerzo churros con chocolate y solomillo.

¿De verdad sabes preparar la pasta como lo hace un italiano? Vale, comencemos con la lista de errores: nunca se añade aceite al agua de la pasta mientras se cocina, ni mucho menos se condimenta con caldo de pollo u otros preparados. La pasta debe estar ‘al dente’ y, ¿esto qué significa? Que no podemos hervir la pasta hasta dejarla blanca y con el truco de pegarla a la pared. La forma óptima de cocinar la pasta a la italiana es sencilla: verter agua en una olla y esperar a que ésta comience a hervir, entonces añadimos una pizca de sal y después la pasta. La dejamos cocinar máximo diez minutos y, ¡lista!

Los spaguetti a la carbonara no, nunca, jamás llevan nata. La verdadera receta se hace con guanciale, huevo y queso, nada más. Por supuesto, hay que prepararla momentánea para añadir el huevo en el último momento, conseguir su cremosidad y no que se cuaje. Lo de la nata es algo que hemos inventado en España y toda una aberración para Italia.

La pasta y el risotto son platos únicos y primeros platos. Está considerada toda una profanación servir la estos dos platos como guarnición o acompañamientos. ¡Ah! Otro detallito: los espaguetis y derivados jamás se cortan con cuchillo.

El hecho de vestir la mesa a cuadros blancos y rojos. Esa creencia de que los italianos decoran la mesas con grandes manteles de cuadros rojiblancos debe ser producto del marketing porque ningún restaurante italiano de verdad, ni en las casa más tradicionales, encontrarás uno de esos. Se trata de un producto creado para los turistas.