Empieza a ayudar al Amazonas cambiando tu dieta

Lo de subir fotos a las redes sociales es muy emotivo pero poco práctico. Si realmente estás concienciado y quieres hacer algo para reducir el impacto medioambiental, comienza por modificar lo que comes.

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En los últimos días, los medios y las redes sociales se han volcado al máximo en apoyo a la deforestación que se está viviendo el Amazonas. No es para menos ya que esta selva es uno de los mayores reguladores del clima de la Tierra, albergando casi el 40% de selva tropical, el 20% del agua dulce y el 10% de la biodiversidad del planeta. La pérdida de este ecosistema significa una menor producción de oxígeno para el planeta y una mayor liberación de gases de efecto invernadero.

Durante las últimas décadas, la creciente concienciación mundial por el calentamiento global y por la sostenibilidad del planeta parece que ponen el foco de atención a disminuir el consumo de combustibles, reciclar o a buscar alternativas de transporte y generar energías. Pero lo que muchos no saben es que casi el 30% de los gases con efecto invernadero a nivel global vienen de la industria de la alimentación.

Principalmente provienen de la ganadería y la agricultura intensiva con el uso de fertilizantes, pesticidas, que llegan a suponer en total un 25% de las emisiones a nivel global. Además, en torno al 70% de la agricultura mundial se dedica a fabricar piensos para alimentar a los animales de la industria ganadera, por lo que uno de los principales causantes de la deforestación en el planeta es la producción de carne

Por lo tanto, si quieres poner tu granito de arena para apoyar la sostenibilidad del planeta, complementa lo de subir fotos a Facebook con una medida de verdadero impacto: haz un cambio en tu dieta reduciendo drásticamente la ingesta de productos de origen animal

Para ver cómo introducir estos cambios en la dieta contamos con una experta en nutrición, Mariana Aróstegui que lo primero que nos señala es que «Para reducir el impacto medioambiental no se trata de convertirte en vegano o vegetariano, pero sí de incrementar el consumo de productos de origen vegetal en detrimento de los productos animales». 


La especialista recomienda dar un respiro al planeta con dos cambios principales:

  1. Reducir el consumo de carne.

«La carne, nutricionalmente hablando, es la mejor fuente de proteína y la que mejor absorbemos, además de ser fuente de vitaminas, hierro y otros nutrientes. No obstante, estos nutrientes pueden obtenerse de una gran variedad de alimentos de origen vegetal, cuya fabricación genera muchas menos emisiones. La producción de ternera, por ejemplo, emite 100 veces más radiación que la de las verduras, ya que una vaca necesita unos 10 Kg de comida (cereales que provienen de la agricultura) para crear 1 Kg de masa corporal, y ese crecimiento además necesita agua, tierra y fertilizantes. El pescado de piscifactoría y la carne pollo son los principales emisores de gases de efecto invernadero, además de tener un impacto importante en la contaminación del agua. En general, se suele pensar que es necesario comer carne animal para ingerir proteínas, pero son sustituibles por muchos alimentos de origen vegetal: verduras como el kale, el brécol o las alcachofas tienen cantidades importantes de proteína. Así, la población del mundo moderno consume casi tres veces más proteína de lo que realmente se necesita, siendo además nocivo para la salud, ya que la gran mayoría de estudios de relevancia  demuestran que las dietas con elevada proporción de productos animales nos enferman. Puedes sustituir la carne por legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, algas, setas y verduras, por ejemplo, con albóndigas de quínoa, brécol y puerro en vez de albóndigas de carne y huevo o nuggets de coliflor y patata en vez de nuggets de pollo. Con esta medida estarás reduciendo la deforestación, la emisión de gases, la contaminación, el sufrimiento animal y, como consecuencia, el deterioro del planeta».

  1. Eliminar la leche de origen animal de tu dieta

En España se estima que el 20% del gasto de la cesta de la compra se destina a leche, cuando hay alimentos mucho más sanos y, además, en su fabricación los animales sufren mucho y el impacto medioambiental es fuerte. La producción de leche supone la transformación de bosques y ecosistemas naturales en tierras ganaderas, lo que lleva a la erosión y a la pérdida de biodiversidad. Por otro lado, aunque muchas personas la toleran, la leche es un producto altamente ácido, difícil de digerir y que tiende a inflamar el sistema digestivo, lo cual es nocivo para la salud. Hoy en día es fácil eliminarla de la dieta ya que existen muchas bebidas vegetales que la pueden sustituir. En general las que más me gustan son las bebidas de almendra, coco, avena y nuez. En conclusión: Una dieta basada en productos de origen vegetal y con un aporte reducido de productos de origen animal, no solo lleva a reducir el riesgo de sufrir enfermedades crónicas, sino que además puede que sea la única palanca que de verdad pueda hacer que tú ayudes a salvar el planeta, cita Mariana Aróstegui.