Bienvenidos a la fábrica de chocolate

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El repostero Jordi Roca, responsable de Casa Cacao y Anna Payet, directora del hotel. Foto: Pere Durán/La Vanguardia.

Este 15 de febrero abre al público Casa Cacao, el último proyecto de El Celler de Can Roca ubicado en la plaza Catalunya de Girona y que cuenta con un hotel con 15 habitaciones, un obrador, una tienda y una chocolatería.

En 2016 la empresa propiedad de los hermanos Roca compró un emblemático edificio de Girona ubicado en la calle Ginesta donde desde los años 50 se alojaba una clínica y, posteriormente, un hostal, hasta 2015. Después de unos años de obras por fin ve la luz uno de los proyectos más “dulces” de la casa. El proyecto lo dirige Jordi Roca, repostero y el menor de los hermanos Roca que con Casa Cacao ve su sueño hecho realidad: tener una fábrica de chocolate donde poder llevar a cabo sus propias elaboraciones.

Chocolate para todos

El edificio contará con un obrador visible desde la calle, un espacio degustación y una tienda. Allí se podrán comprar, por ejemplo, las chocolatessens de Casa Cacao, o degustar las elaboraciones en bebidas frías y calientes así como otros deliciosos productos con el sello de la casa y cuyos proveedores son pequeñas comunidades de Perú, México, Venezuela, Colombia o Ecuador, con quienes aplican una política de «precio justo».

Foto: casacacaogirona.com

El célebre repostero ha dedicado años de investigación en el mundo del chocolate: «Hemos estudiado las variedades, sus distintas fermentaciones, y hemos realizado una exigente investigación y testeo con nuestro equipo de La Masia (I+R), así como viajes de campo para seleccionar los mejores cacaos de las mejores plantaciones», asegura. Un proyecto que culmina con una idea de hace años:

«El proyecto nació cuando un día en el restaurante nos planteamos un reto con mis hermanos: ¿Podemos hacer chocolate en casa? Lo hicimos, en El Celler, y estaba bueno. El experimento coincidió con la reincorporación en nuestro equipo de Damian Allsop, que había sido mi maestro en el mundo dulce. La especialización en chocolate que desarrolló después de su primera etapa con nosotros le llevó a trabajar con chocolate, pero ni él ni yo lo habíamos elaborado desde cero jamás. Este ha sido un reto para ambos».

El resultado ya se puede visitar: «Invitamos a pie de calle a disfrutar del proceso de elaboración del chocolate desde el grano o el haba de cacao. La gente puede ver cómo trabajamos a través de las cristaleras que dan a la fachada lateral. Queremos compartir con nuestros visitantes la elaboración desde su punto 0, hacer pedagogía no sólo de la belleza de este producto y sus transformaciones. También sobre la amplia gama de sabores de los granos de cacao que hemos conocido», adelanta Jordi Roca.

Jordi Roca, repostero y amante del chocolate. Foto: Casa Cacao.

Hospitalidad ante todo

En las plantas superiores del edificio se aloja un hotel-boutique de cuatro estrellas con una quincena de amplias habitaciones y una terraza con vistas al casco antiguo, y que será dirigido por Anna Payet, quien también cumple en esta nueva aventura con una asignatura vocacional pendiente. Vinculada al ámbito turístico desde el mundo docente durante 20 años, y cómplice de la actividad de El Celler de Can Roca desde sus inicios, Anna ve en el hotel la posibilidad de poder recibir el testigo de la filosofía de la hospitalidad de la familia Roca:

«Hace años que los clientes del restaurante nos animaban a abrir un pequeño hotel. Éste, es una prolongación de la hospitalidad y el modo de servir del propio El Celler de Can Roca, con lo que cerraremos un círculo. No pretendemos otra cosa que nuestros huéspedes, sean o no clientes del restaurante, se sientan como en casa», afirman. El proyecto de interiorismo ha sido realizado por Sandra Tarruella Interioristas, la ejecución de la obra por Arcadi Pla, y el proyecto arquitectónico ha sido encargado a Callís Marès Arquitectes.

Hotel Casa Cacao, en Girona. Foto: Casa Cacao.

Aunque a los hermanos Roca les han invitado a abrir otros El Celler en distintos lugares del mundo, ellos siempre han respondido que era imposible porque, fuera de su ciudad, ya no sería El Celler. Y aunque han realizado giras recorriendo el planeta con todo el equipo a cuestas, Joan, Josep y Jordi Roca son fieles a sus orígenes, y al barrio de Taialà, donde sus padres siguen regentando una casa de comidas a cuatro pasos de su flamante restaurante.