Steve Van Zandt: rock and roll actitud

En el caso de Little Steven –o Steven Van Zandt–, 18 años no son nada. O más bien dan para mucho. Después del furibundo y nihilista tortazo de hard-rock que fue Born Again Savage (1999), el brazo derecho de Bruce Springsteen –yang cargado de foulards, contrapeso punk del pulcro ying de Nils Lofgren– pasó diez años contribuyendo de manera decisiva a la ficción televisiva más importante de la historia, Los Soprano, en el papel de Silvio Dante.

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Para prolongar la epopeya gansteril en la muy recomendable serie Lillyhammer, sin dejar nunca de hacerlo todo en el programa semanal de radio Little Steven’s Underground Garage desde el 2002. Y ahora, pasado el tiempo, su nuevo disco, Soulfire, recupera al guitarrista de New Jersey en plena forma y lo reivindica como pieza clave del ‘New Jersey shore sound’.

En ‘Soulfire’ hay blues-rock, funk, soul, doo wop, incluso rock instrumental a lo Shadows. ¿Una mezcla de todo lo que le gustaba cuando era joven?

Sí, lo es. Está presente todo lo que me influyó, porque me pareció que sería una buena oportunidad de volver a presentarme como artista en solitario, de darme a conocer a una nueva generación de fans de Lillyhammer o Los Soprano. Es mi manera de decir: dejadme que os enseñe de dónde vengo. Y salió algo bastante satisfactorio artísticamente. Muy espontáneo.

Han transcurrido casi 20 años entre disco y disco.

No estaba pensado así. Me metí a actor y fue todo un nuevo oficio que aprender. Y de Los Sopranos a Lillyhammer hice de todo: coescribí la serie, la coproduje, hasta dirigí el episodio final, escribí la banda sonora… ¡Estaba aprendiendo cinco oficios nuevos a la vez! Y Bruce volvió a salir de gira con la E Street Band. Y cada vez que salíamos, nos hacíamos más grandes. Era muy loco. Ya sabes… ¡Y de repente habían pasado 20 años!

Después de hacer de productor y actor en ficción televisiva de alto nivel, grabar un disco de rock debe parecer sencillo, ¿no?

Creo que si tuviera que definirme, sería como productor. Disfruto el proceso creativo, escribir y producir, ya sea un disco, un programa de televisión o una obra de teatro. Actuar es divertido. Son unas vacaciones mentales, haciendo rock and roll en el escenario o actuando. Esa es la parte divertida. Pero la más satisfactoria es la parte creativa, la de productor.

‘Soulfire’ habla de cosas llanas: amor, amistad, sexo. ¿Estaba harto de hablar de política?

Sí, sobre todo con la atmósfera en que vivimos ahora mismo. En los ochenta nadie hablaba de política, me lo tomé como una responsabilidad. Ser el tipo roquero que habla del tema. Ahora no puedes escapar de la política. De seis discos en solitario, este es el primero no político y me siento muy bien con ello.

El anterior, ‘Born again savage’ (1999) era muy pesimista. Lo curioso es que las letras eran visionarias del desastre de hoy.

Sí, muchas de mis letras antiguas por desgracia son muy relevantes hoy en día. No han cambiado demasiadas cosas en 25 años. Fui un poco profeta.

‘Born Again Savage’ era casi la continuación del disco que hizo con Demolition 23, la banda de punk/metal que montó junto a Michael Monroe, toda una bofetada ‘antimainstream’.

Fue una de las cosas más divertidas que he hecho en mi vida. Honestamente creo que son de las mejores canciones que jamás haya escrito. Hicimos todo el disco en 15 días. La banda era joven, fantástica. Tristemente, Jay Hening, el guitarrista, murió de sobredosis de heroína justo después que saliera el disco. Una lástima. Conozco a Mike desde hace años. Nuestro amor por el punk clásico determinó el proyecto. Nos dijimos: vamos a escribir en el estilo de los primeros Ramones o Dead Boys. Y estoy muy, muy orgulloso del resultado. Las majors pasaron del disco, decían que el punk estaba muerto. Y pocos años después regresó. Pues qué le haremos.

¿Qué parecía el punk cuando estalló en el 77?

Lo amé al instante. Los Ramones eran divertidos, refrescantes, podía ver de qué callejón provenían. Podía distinguir la influencia de las Ronettes en ellos, de Eddie Cochran, de The Who, o sea que era algo que entendía perfectamente. Me encantó. Y pese, o más bien gracias a que yo era un tradicionalista, pude ver la conexión que tenían todos ellos con el rock and roll tradicional.

Dijo una vez que su relación con Springsteen es la misma que la que tenía Silvio Dante con Tony soprano. ¿En qué sentido?

Con Bruce, en sus inicios, yo era su mano derecha. Una especie de consiglieri, amigo, capataz. Y ya ves, metí todo esto dentro de mi personaje para Los Sopranos. Escribí toda una biografía de Silvio: había crecido con Tony, eran amigos íntimos y a Silvio siempre le gustó ser el tipo detrás del jefe; el que se ocupa de los negocios, del día a día, quien lo protege. Mi relación con Bruce es muy similar.

Creo que David Simon llegó a pensar en usted para el papel de Tony en lugar de James Gandolfini.

Es cierto. Afortunadamente para el mundo, HBO no aceptó. David vino y me dijo: “No me han dejado darte el papel, pero voy a darte cualquier otro que quieras. Contesté: “Me siento culpable robándole trabajo a un actor, yo no lo soy”. Él respondió: “Escribiré un papel solo para ti, así no le estarás robando el trabajo a nadie”.

Cuando tocaba en clubs, ¿cuál era la comida que se podías permitir?

Solo pizza. Comía pizza tres veces al día, era un muerto de hambre.

¿Y cuál es su plato favorito, ahora que viaja por todo el mundo?

Siempre como comida local, es lo normal. Pero la primera vez que estuve en Europa era vegetariano. En las siguientes ocasiones ya no, conectaba y desconectaba con la dieta. En Italia como pasta, en Alemania schnitzel, y en España como paella, ya sabes.

Tiene raíces napolitanas y colombianas. ¿Cocina alguna especialidad autóctona?

No. Mi plato favorito es el servicio de habitaciones.