A esto se le llama montar un buen pollo

David Moralejo

Aunque la receta original del pollo frito de Kentucky Fried Chicken se guarda bajo siete llaves, un sobrino del creador ha difundido un polémico manuscrito.

El día que, hace unos meses, el periodista Jay Jones, del diario The Chicago Tribune, llegó a Corbin, en Kentucky, para escribir un reportaje sobre el pueblo donde el coronel Harland Sanders fundó Kentucky Fried Chicken, no imaginaba que su artículo daría la vuelta al mundo. Al fin y al cabo, más allá de EE UU pocos saben que el adorable ancianito de KFC es precisamente el señor Sanders y que no solo existió, sino que es una auténtica leyenda. El caso es que Jones contactó con un sobrino del coronel, Joe Ledington, para que le contase anécdotas familiares, cosa que este hizo ‘armado’ con un álbum de recortes que al parecer perteneció a su tía, Claudia Ledington, segunda esposa del fundador. Entre ellos se encontraba una nota manuscrita con la supuesta receta original del famoso pollo de KFC, o, mejor dicho, de la mezcla de hierbas y especias utilizadas para su preparación y las cantidades exactas, que debían ser mezcladas con dos tazas de harina blanca: 2/3 de una cucharada de sal, media cucharada de tomillo, media de albahaca, 1/3 de cucharada de orégano, una de sal de apio, una de pimienta negra, una de mostaza en polvo, cuatro de pimentón, dos de sal de ajo, una de jengibre en polvo y tres de pimienta blanca. “El ingrediente principal es este último, es lo que yo llamo el ‘ingrediente secreto’, ya que en los años 50 nadie sabía qué era la pimienta blanca ni cómo utilizarla”, afirmó Ledington al periodista. Pero no duró mucho esta certeza… ni ninguna otra. Tras el revuelo montado ante lo que casi se veía como un secreto de Estado desvelado, el propio Ledington se retractó de lo dicho y reconoció que ni siquiera “sabía con seguridad” si la receta era auténtica. Mientras tanto, desde Kentucky Fried Chicken se reafirmaron en que la receta original, “uno de los secretos comerciales más grandes del mundo”, se encuentra guardada en una caja de alta seguridad vigilada por cámaras y detectores de movimiento. Además, enviaron un comunicado que desmontaba la historia del sobrino: “Muchas personas han dicho que tienen la receta a lo largo de estos años y ninguna ha sido la verdadera. Esta tampoco lo es”. De lo que no hay duda es del pelotazo publicitario (y gratuito) conseguido por la marca en cuestión de minutos. Ahora solo queda elaborar la receta en casa… y comprobar si sabe realmente al adictivo pollo frito de Kentucky (kfc.es).

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