¿Cómo se eligen los alimentos que conforman el catálogo de emojis de nuestros móviles?

La tecnología está cobrando cada vez más importancia en nuestras vidas y sus herramientas para hacer una conversación divertida, como los emojis, permiten que hasta podamos comunicarnos únicamente con el uso de estos dibujos. Así que como son parte integrante en nuestra interacción escrita con los demás, nos interesa saber qué parámetros se usan para incorporar o descartas emojis en el catálogo que luego vamos a poder usar.

Y, como somos unos glotones, lo que más nos gusta es saber por qué algunos alimentos se han convertido en emojis y por qué otros se han quedado fuera del casting de selección.

Lo primero que hay que destacar  es que el Consorcio Unicode  es el que decide el devenir de este catálogo y que de los 2.000 emojis que tenemos actualmente, 82 de ellos están relacionados con la comida. Lo que comenzó en 2003 con la incorporación de una taza de café se ha convertido hoy en una amplia gama de alimentos que van desde la gamba en gabardina hasta verduras y platos internacionales.

Pero la razón de que unos alimentos ya tengan emoji y otros no, no es otra que el diseño. Sí, no todas las comidas quedarían bien si las convertimos en emojis.

Los diseñadores de estos dibujos tienen que hacer frente a varios obstáculos durante el proceso de creación; uno de ellos, el más importante, es el tamaño del dibujo: espacio reducido, imposibilidad de incluir sombras y degradados por esta razón, que el alimento sea de fácil identificación para todos los usuarios de cualquier parte del mundo y que sea lo suficientemente cotidiano como para usarlo con frecuencia.

Es decir, que tu alimento preferido esté o no en este catálogo responde a una cuestión de actualidad, que sea o no un icono  en la alimentación mundial.

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