París en 24 horas: qué ver, dónde dormir y qué comer

Cristina Romero

Vale. Puede que no tengamos la redacción en París pero no es un problema para nosotros. Si nos dicen que un avión y un par de horas de vuelo nos acercan a una de las ciudades más bohemias de Europa para disfrutar 24 horas comiendo, allá que nos vamos. Tanta prisa nos hemos dado en hacer maleta y mentalizar a nuestro estómago de esta visita. Os la contamos.

Ni podemos ni queremos negarlo: París es una de nuestras ciudades predilectas por la amplia selección gastronómica que se desglosa en cada café, restaurante y puesto que vamos encontrando por sus dos orillas.

Y como ya sabíamos (pero en cada viaje confirmamos), no sólo de crêpes, macarons y omelettes vive este destino turístico. Y con esa idea nos adentramos en sus calles en busca de una primera parada: el café de la mañana que nos haga coger fuerza. Nos paramos en Télescope, una cafetería pintoresca y minimalista en el 5 de Rue Villedo, donde el café es filtrado por goteo y donde el producto es la principal prioridad.

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Tanto andar nos agota, además de no poder resistirnos a un buen dulce recién hecho, por eso hacemos una parada de media mañana para probar las delicias artesanales de la Pâtisserie des Rêves, cuyos pasteles son tratados como auténticas obras de arte. Situada en la Rue de Bac, el color y la decoración del establecimiento es otro de sus encantos.

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¡Y sí, sí, ya sabemos que hemos dicho que hay vida más allá de los macarons, pero míralos, están tan buenos y son tan bonitos que no podemos resistirnos a sus encantos! Pero dejamos Ladurée de lado, ya está muy vista, y nos decantamos por los que preparan en Pierre Hermé. ¿Pistacho? ¿Frambuesa? ¿Avellana?

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La mañana visitando museos como el de D’Orsay y Louvre, tiendas de segunda mano con ropa al peso y objetos de decoración con la apariencia de haber salido de las entrañas del Palacio de Versalles, paseos por los Champs-Élysées y visita panorámica de la ciudad desde la cúspide de la Tour Eiffel ha terminado por culminar las horas hasta el mediodía.

Tenemos hambre, tantas horas de subir y bajar, andar y comprar nos ha abierto el apetito hasta tal punto que no vamos a conformarnos con cualquier restaurante. Nos hemos propuesto entrar en Cosi, aunque su aforo esté completo a cualquier hora del día (al mediodía es casi imposible hacerse un hueco en su interior). Allí podremos degustar comida orgánica de la mano de ensaladas, bocadillos y sándwiches ligeros, ideales para un tentempié y seguir pateándonos la ciudad.

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Una sencilla carta pero satisfactoria para paladares y vistas que combinan perfectamente con su ambiente clásico y acogedor. Sin duda Cosi es la mejor opción de Saint Michel para quitarnos el hambre del mediodía. También podemos acudir aquí si queremos calentarnos con alguna de sus ricas sopas.

¿Necesitas más? Si no eres de los que se sacia con un plato, te proponemos la opción más salivante de París: Maison, el centro de peregrinación al que acudir si buscamos buenas hamburguesas. O como su letrero indica, hamburguesas con carácter. Situado en la Rue Grégoire de Tours

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Shooting pour Maison Web

¿Quieres un cóctel antes de volver al hotel a descansar? A nosotros también nos apetece mucho (¡qué no nos apetece!). Si nos os importa vamos a hacer una paradita en The Cricketer Pub, una flamante taberna de estilo británico especializado en bebidas y convertido ya en una dirección imperdible. Ideal para entonarse con cada trago y el ambiente e irse contento del local. En busca de más. ¡Y sus cervezas!

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Tenemos que ir a descansar, lo sabemos, nosotros tampoco podemos andar más, pero es que huele ese olor que viene de esa calle, y de la otra, y de la de allí. Ese olor a pan recién horneado es tan deliciosamente atractivo que podríamos parar a comprar una baguette en Maison Landemaine mientras nos deleitamos con el surtido tan grande de repostería que por allí se pasea.

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Podemos gastar algo más de tiempo invirtiéndolo en visitar Poilâne, la panadería más antigua de la capital, en la Rue de Cherche-Midi, en Saint Germain des Pres. Abierta desde 1932.

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O vamos al hotel y nos perdemos una fantástica y divertida cena en Les P’tites Indécises o pasamos de descansar, ya lo haremos más tarde, y disfrutamos de la noche parisina. En este restaurante de la Rue Jean Pierre Timbaud podemos encontrar una carta amplia en ingredientes, cantidades y nacionalidades.

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Ya ha llegado la hora de recogernos, así que nos vamos directos a Caron de Beaumarchais, un hotel muy especial y excepcional en Le Marais, uno de los barrios más de moda de la actual vida parisina. Servicio amable, decoración inspirada en un cuento de muñecas y cargada de detalles (hasta en los ascensores tiene cuadros),

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