¿Pagarías por conseguir una reserva en un restaurante?

Las mesas de algunos de los restaurantes más populares suelen estar reservadas meses antes, y admitámoslo, nunca te organizas con tanta antelación. Un nuevo fenómeno que ya está haciéndose hueco en Estados Unidos te permite pescar esa mesa para dos en ese codiciado restaurante sin tanta necesidad de planificación.

Hay gente que ya lo está llamando la democratización de un exclusivo sistema que en muchas ocasiones solo permite reservar a personalidades importantes. Apps como Zurvu o Resy son las líderes de esta nueva moda y ya colaboran con cientos de restaurantes junto con los que buscan mejorar la experiencia del cliente.

Algunos restaurantes están de acuerdo con este sistema. Para ellos una mesa vacía significa mucha comida en la basura y muchos beneficios perdidos. La idea detrás de este nuevo sistema de reservas que ha convencido a tantos es sencilla: evitar no-shows, clientes que reservan y en el último momento no aparecen.

Aplicaciones como Zurvu han cogido esta propuesta y le han dado una vuelta: pagas $5 por cada comensal y $1 se destina a la caridad mientras que el resto se reparte a partes iguales entre la app y el dueño del restaurante. Estos cinco dólares son al fin y al cabo una manera de evitar todo el fastidio de tener que lidiar con la recepción del restaurante en cuestión, en muchas ocasiones sin éxito.

Sin embargo, a otros restaurantes no les gusta la idea. Hacer pagar a sus clientes por un servicio que es a fin de cuentas gratuito, hace que estos restaurantes tengan cierta aprensión a la hora de asociarse con estas apps. La diferencia entre este tipo de servicio y el gigante de reservas estadounidense OpenTable es que en vez de que el restaurante pague una tarifa mensual por un servicio prestado es ahora el cliente el que debe pagar.

Puede parecer una locura, pero el concepto de pagar por una reserva no es nuevo. En muchos países europeos, incluyendo España, es muy común que los restaurantes más exclusivos pidan el pago de una tarifa de reserva, el número de tarjeta bancaria del cliente o el abono del precio del menú más barato por adelantado.

Ahora solo podemos esperar y ver como estas apps funcionan en Estados Unidos y puede que pronto veamos llegar esta “democratización gastronómica” a los restaurantes europeos y de todo el mundo.

 

 

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