Nueva York a través de las mejores coctelerías clandestinas

Ana María Clemente

Algunas de sus entradas están tan escondidas que ni el cartero sería capaz de llamar una sola vez. De hecho, encontrarlos a la primera no suele ser tarea fácil, sino más bien lo contrario, una auténtica yincana que ni con la ayuda de Google Maps. Sobre todo en una ciudad tan poblada y con tantos establecimientos como la de Nueva York.

Están “camuflados”, bueno, algunos más que otros, pero es ahí donde radica su encanto. Tradicionalmente a estos locales y bares clandestinos, se les llamó speakeasy, que traducido al español significa hablar bajito. En ellos se vendían bebidas alcohólicas y combinados durante la Ley Seca (1920-1933) en Estados Unidos, que prohibía cualquier tipo de comercialización y consumo, por lo que era imprescindible no hacer ruido o hablar alto para evitar así que la policía los descubriera y acabara con ellos.

Hoy se han ido extendiendo a lo largo y ancho del mundo pero Nueva York sigue siendo la ciudad con más encanto en la que dejarte seducir por un buen trago.

The Campbell Apartment

Situado en Grand Central Station, The Campbell Apartment fue, durante los años veinte, la oficina de John W. Campbell, un magnate del ferrocarril.

Posteriormente se convirtió en el templo perfecto para aquellos empresarios que necesitaban un trago para desconectar de la rutina laboral. De ahí a que naciese el afterwork.  

Con casi 100 años de historia y una estética clásica muy bien cuidada se ha posicionado como uno de los mejores establecimientos de Nueva York. Tal ha sido su fama que hasta ha protagonizado más de un capítulo en la exitosa serie de Mad Men.

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