Naturaleza casi viva

Juan Paunero

El Museo del Prado dedica una retrospectiva a la pintora flamenca Clara Peeters, una mujer que reivindicó su arte a través de bellos bodegones.

Seguro que a Clara Peetes (1594-1657) le habría gustado saber que hoy es noticia por haberse convertido en la protagonista de la primera exposición del Museo del Prado dedicada a una mujer. Ella fue una de las pocasprofesionales en femenino de la pintura en la Edad Moderna, y es por eso que ni siquiera se conoce demasiado de su trayectoria más allá de que desarrolló su obra en Amberes y que era una de las pintoras favoritas de la burguesía de la época. Su fijación por los bodegones o naturalezas muertas venía dada por su propia condición de mujer, ya que se les impedía pintar desnudos, menos aún masculinos. Esto le llevó a perfeccionar un género visto como menor en aquella época, pero que hoy sorprende por su impecable detallismo. Entre su inspiración más recurrente llama la atención la cetrería, arte de caza dirigida solo a las clases altas, y el uso de vajillas de plata y oro, ya que ella misma pudo pertenecer a alguna familia aristocrática. La exposición estará abierta hasta el próximo 19 de febrero en la sala D de la pinacoteca madrileña (museodelprado.es).

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD