La importancia de la comida en el mundo de las series

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Las series sin comida no tendrían sentido. Es decir, pocas cosas hay en el mundo más placenteras que ver el último capítulo de tu serie favorita mientras cenas o meriendas en exceso los días de fin de semana. Pero es que además en torno a los desayunos, las cenas y los menús especiales de los días festivos gira gran parte de la trama de muchas de las mejores series.

Tomar café y comer un trozo de tarta en el Central Perk es una de las secuencias más repetidas en Friends, la mejor sitcom de la historia (estoy casi segura). Por otro lado, ¿quién no se acuerda del pastel de carne, guisantes y nata que preparó Rachel en Acción de Gracias? Mónica consiguió reprimir una primera arcada, Chandler prefirió ‘devorarlo’ a solas en el balcón y el glotón de Joey hizo la mejor crítica del supuesto trifle tradicional inglés: “A mí me gusta. ¿Cómo no iba a gustarme? La nata me gusta, la mermelada me gusta, la carne me encanta”.

Las series que regresan este mes de junio también encuentran inspiración en fogones y comedores. Ser la chef en una cárcel de mujeres no es sencillo pero da mucho poder. Si no que se lo pregunten a Red o a Gloria Mendoza. Si te metes con ellas puedes pegarte días enteros sin probar bocado en la visceral prisión de Orange is the new black.

Aunque el tortuoso romance entre Piper y Alex es una de las partes más entretenidas de la historia de Jenji Kohan, ver la cara que se le queda a la reclusa rubia cuando Red le sirve un sándwich de tampón ensangrentado (siento haceros leer esto) es magnífico. Y no es que esta mafiosa cocine mal el puré, la pasta o los huevos revueltos… es que se cabrea con cierta facilidad.

Los menús de Orange is the new black poco tienen que ver, por ejemplo, con las recetas más populares de Juego de tronos. La boda roja, el banquete en el que Joeffrey sufre un percance muy celebrado o los desayunos en el Muro han inspirado incluso un libro de cocina: Festín de hielo y fuego.

Aunque quizá la cena televisiva más desconcertante de estos últimos años fue la protagonizada por Hart y Rust en True Detective. En todas las series de detectives el investigador de más edad invita a cenar a su compañero (normalmente más guapo y soltero) para que conozca a su familia.

Rust llega borracho a casa del padre de familia, sin embargo, eso no le impide degustar una cena casera a base de pasta, coles de bruselas, Ketchup y limonada. A la espera de que llegue la segunda temporada de la serie de Pizzolato, seguramente el devenir de la próxima entrega lo sigan marcando las tazas de café negro por la mañana, las latas de cerveza por la noche, las luces y sombras de Schopenhauer y el regusto siempre constante de Lovecraft. Bendito Lovecraft.