Encuentro con Ramiro Larragán, director de marketing de Huawei España

Ana María Clemente

La hora de la comida es sagrada. Y para Ramiro Larragán, director de marketing de Huawei España, es el mejor momento para desconectar y disfrutar.

Que un gigante de la tecnología como Huawei llame a tu puerta para ofrecerte formar parte de su universo es algo que no ocurre todos los días. Pero a Ramiro Larragán le pasó hace unos años. Había montado su propia compañía de globos aerostáticos y trabajado tanto en agencias de publicidad, así como en diferentes sectores del mundo empresarial, por lo que tenía la suficiente experiencia como para ocupar el puesto que lleva ostentando desde hace casi dos años. “La marca decidió buscar una especie de talento extraño con un perfil completo que se hubiese movido por diversos sectores en distintas empresas llegando a crear la suya propia”, comenta Larragán minutos antes de darse un homenaje a base de setas en el madrileño restaurante El Cisne Azul. Eso sí, será corto, porque entre reuniones y la presentación de los dos nuevos dispositivos móviles que acaba de lanzar la marca, el P10 y el P10 Plus, apenas tendrá una hora para comer y responder a nuestras preguntas. De modo que para saborear esos breves minutos de libertad antes de volver a la carga, quedamos en su local favorito de Madrid. Está situado en pleno barrio de Chueca y, según cuenta, es uno de los mejores templos para amantes de las setas. “Tiene mucho tráfico de gente muy diversa, siendo a la vez un sitio castizo y divertido. Como el objetivo era buscar un lugar que significase algo para mí, he encontrado uno que cumplía a la perfección mis requisitos para ser el favorito: comer bien y no ser muy conocido”. Valora mucho el placer de comer y también confiesa que se le da mucho mejor que cocinar. “Soy un teórico impresionantemente bueno pero luego en la práctica tampoco creas que me pongo mucho a ello. En la cocina me manejo a nivel de supervivencia”.

Por eso viene aquí, que es casi como su segunda casa. Bueno, por eso, y por los boletus con huevo. “Casi me los ponen sin pedir”, afirma. Eso si tuviera que quedarse con un solo plato de la carta, claro, porque para él, aquí todo está buenísimo, desde las setas hasta los pescados y las carnes.

EL CISNE AZUL

Gravina, 19 (Madrid)

©Jacobo Medrana

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD