El ejercicio ¿antes o después de desayunar?

La pregunta más cuestionada y la respuesta más condicionada.

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El escenario se repite – o al menos se intenta- todas las semanas: ¿lo hago por la
mañana o por la tarde?, ¿antes o después de haber comido algo?, ¿me dolerá la
tripa?, ¿cuánto tiempo? Y así, siempre.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales para la actividad física, por
ello, es un tema controvertido donde los haya, ya que hay estudios que impulsan
los entrenamientos en ayunas y otros resaltan los beneficios de comer
previamente para así obtener mejor rendimiento.

El ejercicio tiene un problema: los incontables condicionantes del mundo fitness. Por ello, todos los consejos tienen sus excepciones, ya que no solo depende del momento, sino de la
persona, del tipo de alimento y de la cantidad de este.

 


Por ejemplo, hay estudios que incentivan la ingesta de alimentos tras dormir, ya
que someter al cuerpo a un ayuno superior a 8 horas de sueño puede ser
contraproducente. De esta forma, no activaríamos el organismo, y nos
encontraríamos debilitados a la hora de practicar deporte de media o alta
intensidad. Además, se recomienda que pase cierto tiempo entre la ingesta de
alimentos y la actividad física -a partir de 30 minutos se consideraría suficiente-.

Una vez finalizada la práctica, la comida podría ser más completa, pero es
aconsejable que la gula no sea la protagonista de este momento y ayudar al cuerpo
con alimentos que lo recuperen, como por ejemplo fruta. Esto se debe a que el
objetivo final es hacer un entrenamiento y una recuperación de calidad, y la
alimentación, es vital para conseguirlo.