tomateMiguel Palacios. Getty Images.

Lo que tienes que beber: Bloody Mary

| 12 May 2015

Hoy vamos a complacer  a todo el mundo. Vamos a ponernos “facilones” y nos encajaremos un cocktail que complace a los fanáticos empedernidos de la coctelería clásica pero que también se adapta a los paladares de aquellos a los que los cocktails ni les va ni les viene: señoras y señores, abramos paso al Bloody Mary. Aunque, un momento, creo que me he adelantado. Lo facilón me lo he inventado porque el Bloody tiene sus detractores, aquellos a los que el picante y el zumo de tomate les va y les viene, a gran escala. Así que lo siento, este post no es para vosotros.

Los Bloody Marys malos abundan y he probado cantidades inmesurables de vodka en cada trago de varios de ellos capaces de derribar a un tonel. El Bloody Mary lleva vodka, sí señor, si no solo sería un mero zumo de tomate preparado para hacer el monguis a la hora del aperitivo, pero no en cantidades industriales. El balance (como en todo) tiene que estar presente, dejando que ese zumo de tomate se mezcle con el vodka y de paso a esas sensaciones en las que la sal, la pimienta, el Tabasco y el Lea & Perrins encuentran su sitio en nuestra lengua. ¿Resaca? Tómate un Bloody Mary. ¿Calor? Tómate un Bloody Mary? ¿Quieres abrir el apetito? Tómate un… ¿ya lo pilláis, no? Eso sí, no suelo ser partidaria de tomarlo después de cenar, aunque yo me he tirado a la piscina varias veces porque soy rarita y a veces me falla mi ‘yo exquisita’ y porque para mí el Bloody Mary es como agua. Aún recuerdo cuando lo bebía de pequeña (sin vodka… haciendo el monguis) cuando se lo robaba a mi padre (¡un saludo don Rodolfo!). En Guatemala era muy común mezclar ese brebaje con huevos de parlama (¡un saludo Peta!) como ‘levantamientos’. Te bebías el brebaje sin masticar los huevos (tragados como un ibuprofeno)… y listo. Será que allí empezó a crearse la bestia.

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Pero, ¿que lleva un Bloody Mary? Básicamente se compone (aunque cada coctelero y cada receta es un mundo): sal, limón, vodka, zumo de tomate, Tabasco, rábano picante (preparado), salsa Worcestershire, pimienta y hielo… y un chorrito de Jerez.

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Y ¿qué vodka usar? Parece ser que este no es el momento para desperdiciar un Belvedere o un Kettel One porque vas a mezclarlo con una serie de cosas que harán que no puedas degustarlo como el Dios de la mixología manda. Ahora, toca centrarse en el zumo de tomate pero lamentablemente en España las opciones no son muy variadas por lo que casi siempre toca recurrir al zumo de tomate de supermercado. Si tienes la oportunidad de encontrar un zumo V8 (de venta en Taste of America) notarás la diferencia.

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Para decorarlo puedes dejar que vuele la imaginación: apio, una gilda,  aceitunas, tomates cherry (aunque no es mi opción favorita)… o como un pub de Milwaukee, puedes optar por decorarlo con tu cena de cuatro días.

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Sriracha, sal de trufa, mezcal… si funciona y combina, puede ir dentro de tu Bloody Mary. Y si no te atreves acércate al Bloody Mary Cocktail Lounge en Gràcia, una coctelería que llega de la mano de los caballeros que llevan el Old Fashioned en la misma calle. O pásate por 1862 Dry Bar para que Alberto te haga un picantón Bloody Mary con puré de chipotles casero.

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Un homenaje a la reina que acechaba a Protestantes o una leyenda urbana que te reta a pronunciar el nombre tres veces delante de un espejo. Sea como sea, es hora del Bloody Mary.
pd: ¿Para cuando un sitio donde comer ostras con un buen Bloody Mary en Madrid?

Créditos: wikimedia.org; eonline.com