Afrodisiacos: mitos y verdades

Cristina Romero

Por afrodisiaco entendemos ese, generalmente, alimento que tomándolo repetidas veces nos predispone a una actitud más cariñosa con los demás; un estimulante natural que libera serotonina en nuestro cerebro, desencadenando sensaciones de bienestar y relajación que nos permite mantener relaciones sexuales más placenteras. Hasta aquí todo perfecto pero, ¿la valía de estos alimentos es verdad o es un mito?

Como todo, existe una parte de verdad en la capacidad de algunos alimentos para encendernos sexualmente pero también hay mucha leyenda urbana en las propiedades.

Son muchas las investigaciones, como las realizadas por el Departamento de Salud de los Estados Unidos, que aseguran que no existe un alimento afrodisiaco como tal sino la relación que el cerebro establece entre lo sexual y algunos alimentos. Por ejemplo, las almejas, las ostras y los mejillones, vendidos como afrodisiacos, no lo son, simplemente su forma y olor recuerdan a los órganos genitales femeninos y esto hace que el cerebro se active y vea morbo donde, en verdad, no lo hay.

Similar es lo que ocurre con las fresas: su forma y textura recuerdan a una lengua y esto no deja de generar deseo y morbo.

 

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